20 de noviembre de 2008
Había una vez una urraca, una urraca que en su camada descollaba. Era una urraca altanera, con voz estridente y temida por las otras aves un tanto más tímidas que por verguenza, o distracción callaban. Así fue como a lo largo de estos años esta ave de linaje común y silvestre que de méritos propios no había logrado nada, se acostumbró a que todo lo que de su pico plebeyo salía, fuera festejado y aplaudído desde las otras ramas del gran árbol. Se consideraba irrefutable, magnífica, insuperable.
Y no espero más, y quiso ser Princesa.
Se abocó a esta tarea día y noche. Tratando de persuadir entre las más variadas de las especies para que le dieran su voto. Prometió el cielo, se embarró las patas tísicas hasta el cuello en afán de alcanzar a aquellas diminutas aves que rezagadas clamaban su presencia. La urraca sonreía con una mueca defectuosa que intentaba transmitir felicidad para cada foto tomada al lado de una avecilla de torso oscuro.
Pero no era a esas especies a la que ella apuntaba, no quería que fuese ése su mayor logro. Ella quería enamorar a la aves de plumas largas y brillantes, las que contorneando sus cuerpos producían la admiración de los observantes. Quería formar parte de ésa aristocracia, de ésa clase pudiente de la cual dicen, aprendió sólo por hojear revistas de peluquería.
y a fuerzas de mentiras, encubrimientos y tareas sucias, lo logró.
Y prontamente luego de su pronunciación comenzaron a vislumbrarse los problemas. Y luego más problemas en respuesta Real a los primeros problemas, y como los primeros no habían sido resueltos, las consecuencias no tardaron en hacerse carne en el árbol.
Se dice ahora que las aves que compartían simpatías por la vieja urraca, ahora la detestan. Se dice que las aves que no la conocían ahora se saben el nombre de la aventurada que la trajo al mundo, se dice que ella sola no pudo hacer tanto embrollos juntos, que es comandada por un halcón de visión- paradójicamente- limitada.
Se dicen muchas cosas de esta ordinaria ave que quiso ser Princesa, amada y venerada, lo que no se precisa es ...
cuándo comenzará el gran árbol a mover sus ramas
Creer o reventar: "Las urraca en primavera resulta muy perjudicial, por cuanto saquea los nidos de los pájaros más débiles. A menudo ataca también adultos (o jubilados) a los que se agrega para buscar alimento, lanzándose entonces sobre ellos por sorpresa. Al igual que todos los córvidos, también se nutre eventualmente de carroña (léase con el campo), por lo cual puede decirse que su dieta es omnívora".


